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  • A disfrutar de…

    El tiempo entre costuras, de María Dueñas

    Porque la historia lo permite y la escritura de la autora también.

    María Dueñas nos traslada al taller de costura de Doña Manuela en Madrid, justo antes de estallar la Guerra Civil española.

    Sira, nuestra protagonista, aprenderá aquí a coser desde pequeña, pero por situaciones de la vida y amores no recomendados, se embarca en un viaje a Tánger (lugar en el que le abandonan con una considerable deuda por pagar).

    La situación política de España no le va a permitir regresar y va a tener que buscarse la vida en Tetuán, en el Protectorado español en Marruecos. El ambiente queda tan bien retratado que casi puedes imaginarte en sus calles.

    Montará un taller de alta costura, conocerá a la más alta élite extranjera, se rodeará de alemanes y británicos y terminará utilizando la moda como tapadera para algo más grande.

    ¡Espía británica durante la Segunda Guerra Mundial! Nadie se imaginaría que la chica miedosa del inicio del libro se iba a convertir a pulso en una mujer arrojada, que levanta su futuro a base de mucho trabajo, y sobre todo, ¡muchísimo valor!

    Toda una inspiración y una lectura muy recomendable.

  • Qué me llevo de…

    Crimen y castigo, de Fiódor Dostoyevski

    Crimen y castigo era un libro del que tenía bastantes prejuicios, pensando que el principal castigo sería leerlo. No me ha podido sorprender más.

    Esta novela, que se conoce por ser el desenlace de un crimen, no centra su atención en el crimen en sí, sino en la cabeza del protagonista y en la transformación que sufre: antes de matar, en el momento de hacerlo, y en todo el proceso posterior.

    Lo más interesante es que, aunque nadie a su alrededor sospecha de él, Raskólnikov (que se creía legitimado para matar) empieza desde ese mismo instante a sentir una ansiedad y una angustia crecientes que lo aíslan cada vez más del mundo y lo hacen replantearse cómo ha llegado a todo esto.

    El personaje, que usa su inteligencia desde el principio para justificar su causa, empieza a sentir en sus propias carnes las consecuencias de sus actos, que más que externas son internas y de raíz moral. Pensaba que el asesinato lo pondría por encima del resto y lo haría libre, y en cambio se sume en una tristeza profunda y un estado miserable.

    Su mente y su corazón chocan con la realidad de lo que ha hecho, sobre todo cuando se ve rodeado de gente que lo quiere y está pendiente de él. Al principio no lo soporta, pero con el tiempo se convierte en su salvación, que llega en forma de una chica humilde que también está jodida: Sonia.

    Me llevo una lectura que me ha impresionado, muy agradable, con el frío de San Petersburgo metido en cada página (un ambiente que le pega muchísimo a la historia). En general, le doy un 10/10.

  • Por qué deberías leer…

    1984, de George Orwell

    1984 encaja contigo si buscas algo más que mero entretenimiento.

    Desde el primer momento, Orwell te involucra en una reflexión sobre el control extremo, donde la sociedad está vigilada por el gobierno 24/7 y no queda un resquicio de libertad individual.

    El Partido, que ostenta el poder, moldea la verdad hasta el punto de reducir a cenizas cualquier recuerdo que pueda contradecirla. El pasado se reescribe, el presente se controla y el futuro está pactado.

    Leyendo esta novela, me ha recorrido una mezla constante de tensión y lucidez. Me sentía activa, vigilante y empujada a cuestionarme el papel del poder, el alcance de la manipulación y la necesidad de defender un espíritu crítico en un entorno profundamente condicionado.

    Cuando el protagonista menciona que «la cordura no es estadística», me deja muy claro que sostener una mirada propia frente a un sistema que redefine lo que es aceptable pensar, o incluso sentir, es lo más razonable que podemos hacer.

    ¡Vaya libro! Qué importante… Si quieres una tarde chill de piscina, lee otra cosa 🙂