Qué me llevo de…

Crimen y castigo, de Fiódor Dostoyevski

Crimen y castigo era un libro del que tenía bastantes prejuicios, pensando que el principal castigo sería leerlo. No me ha podido sorprender más.

Esta novela, que se conoce por ser el desenlace de un crimen, no centra su atención en el crimen en sí, sino en la cabeza del protagonista y en la transformación que sufre: antes de matar, en el momento de hacerlo, y en todo el proceso posterior.

Lo más interesante es que, aunque nadie a su alrededor sospecha de él, Raskólnikov (que se creía legitimado para matar) empieza desde ese mismo instante a sentir una ansiedad y una angustia crecientes que lo aíslan cada vez más del mundo y lo hacen replantearse cómo ha llegado a todo esto.

El personaje, que usa su inteligencia desde el principio para justificar su causa, empieza a sentir en sus propias carnes las consecuencias de sus actos, que más que externas son internas y de raíz moral. Pensaba que el asesinato lo pondría por encima del resto y lo haría libre, y en cambio se sume en una tristeza profunda y un estado miserable.

Su mente y su corazón chocan con la realidad de lo que ha hecho, sobre todo cuando se ve rodeado de gente que lo quiere y está pendiente de él. Al principio no lo soporta, pero con el tiempo se convierte en su salvación, que llega en forma de una chica humilde que también está jodida: Sonia.

Me llevo una lectura que me ha impresionado, muy agradable, con el frío de San Petersburgo metido en cada página (un ambiente que le pega muchísimo a la historia). En general, le doy un 10/10.

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